martes, julio 29

Mi viaje a China / Tercer día - BEIJING

El jet lag se hizo sentir cuando a las 3 am estábamos despiertas mirando en la tele una novela china de la edad medieval. Todo muy normal.

A las 6 am bajamos a desayunar al hotel, el desayuno era espectacular. Nos preparamos para lo que se venía, y pensamos que se largaba a llover en cualquier momento pero la polución provoca mañanas nubladas que a la tarde despejan y te morís de calor.

42º C!!!!, ni mas ni menos. Salimos a sacar fotos al jardín del hotel que estaba buenísimo y nos sentamos a esperar a Amelia, nuestra guía, mientras hablábamos por Skype con la flia.. claro, en Argentina eran las 19 hs!!!... del día anterior.

Puntualmente apareció Amelia, nos subimos a un micro muy cómodo con aire acondicionado, WIN, y emprendimos viaje hasta la Ciudad Prohibida, donde se encuentra el Palacio Imperial. En el trayecto nos fumamos el denso tráfico de Beijing (ellos bromean con que desde la luna no es la Muralla lo que se ve.. mas si es el tráfico). Y llegamos. Las colas eran increíbles, pero por ir con grupo de turistas tiene sus ventajas, y una de ellas es evitar las colas.




La plaza que está enfrente de la Ciudad es inmensa (Plaza "Tian'anmen"), rodeada por el Parlamento de Beijing entre otros Organismos públicos, la misma está ubicada en el centro geográfico de la capital. Para cruzar la avenida uno tiene que meterse en un túnel lleno de chinitos, cuándo no? jajajaja.




Cuando nos acercábamos a la entrada del Palacio vimos el famoso cuadro de Mao Tse Tung, el cual se pinta cada año y se coloca en la puerta en homenaje a Mao. Ellos comentan que pueden pasar las mayores heladas de los inviernos y vientos huracanados pero que el cuadro jamás se derrumbó ni desprendió de su estructura. Admito que da un poco de respeto mirarlo ahí tan enorme y saber lo que representa para ellos.
Las puertas son inmensas, como todo en la "Ciudad prohibida". Yo me sentía una nena de 5 años tratando de tocar todo. Tocaba maderas, puertas, techos... Una boluda.

La excursión fue larga, recorrimos cada lugar de la enorme Ciudad, nos explicaron las esculturas, el significado de los colores, los leones (es fácil reconocer cuál es el macho, pelota, y cuál es la hembra... con la cría, tranca).








Cada cien metros comprábamos agua para tomar o bien helado para refrescarnos... el calor era cada vez peor!. Ya íbamos llegando al final cuando nos cruzamos con unos chinos que me pidieron posar junto a ellos para una foto: ahí comenzó el sentirme como un monito de atracción todo el viaje. Eramos un grupo de 15 occidentales... y me agarraban a mí. SO SAD. De todas formas disfrutaba mucho esos momentos, los chinitos sonreían para la foto y me agradecían con señas (quizás en chino decían que tenía cara de whore pero... qué mas da?).

Finalmente llegamos a la salida. Y allí estaba Amalia para llevarnos a la Ceremonia del Té.
Ese momento me cagó la vida: desde que probé el té chino cualquier té posterior es agua sucia. Al té allá no necesitás agregarle azúcar ni nada por el estilo: el sabor es tremendo. Tienen mas de mil variedades, probamos cinco distintos. Nos explicó cómo debíamos tomarlo... y me llevé una taza que al echarle agua caliente cambia de color el dibujo de la Muralla que tiene afuera.. Estos chinos si que la tienen clara!!!








Por la tarde emprendimos otra vez viaje, esta vez nos tocaba ver el Palacio de Verano. El lugar fue construido en el 1750 por el Emperador Qianlong, pero la emperatriz Cixí unos cuantos años después lo modificó a gusto y piacere. Amalia nos habló bastante mal de Cixí, no es un personaje muy querido en China.. y por lo que cuentan puedo decir que fue una terrible yegua.

El lugar es precioso. El lago es artificial, pero corre un vientito que te cambia el día. Acá tuvimos la desgracia de comprar otro helado que esta vez no era nada rico.. cuando le preguntamos a Amalia de qué era nos enteramos que era de... espárragos. Casi vomito. Estos chinos hacen helado de cualquier cosa!.
Terminamos la excursión arriba de un barquito muy chiquito con forma de dragón, cruzamos el puente de los Diecisiete Arcos y finalmente nos fuimos.








En la mitad del camino, el tráfico era bastante heavy e hicimos una parada en una fábrica de perlas. Nos mostraron cómo salen, una belleza.




Pero el día no terminó ahí... para cerrar la tarde visitamos un espectáculo de Acrobacia. Estábamos tan pero tan cansadas que en el medio del show nos vino a asustar un payaso justamente a nosotras y NO REACCIONAMOS... las luces nos enfocaron y nosotras lo miramos al payaso como "ah, bien, hola" sin lograr la reacción que era esperada. Eramos dos zombies. Lo peor es que ese payaso solamente tenía la función de aparecer y sorprender.. esa tarde no le funcionó.

El show terminó con doce chinas arriba de una bicicleta. DOCE. Increíble pero cierto. Y nosotras llegamos al hotel con ganas de dormir. Nos pedimos el clásico "tuna sandwich" y a la cama.. No sin antes mirar un poquito de la TV China, la cual nos divertía muchísimo.. aún no entendiendo una palabra de lo que decían!!!

jueves, febrero 20

Mi viaje a China / Segundo día - BEIJING

Después de tanto andar por fin aterrizamos, era de noche, mas o menos las 22 hs. locales y veíamos desde arriba lo que era Dubai.

Mamita, Dubai. Qué país!!!, daban ganas de salir del aeropuerto, hacerse una Visa ahí y quedarse unos cuantos días.
El aeropuerto de Dubai es prácticamente una pista de Emirates. Todos los aviones que ves ahí son los de esa aerolínea.. a lo sumo alguno de Qatar Airlines, pero se cuentan con las manos. Cuando llegamos nos hicieron descalzar para pasar los controles de migraciones.. algo incómodo, mas cuando los pies están tan hinchados que no sabés si luego van a volver a entrar en el calzado..  Dentro del mismo encontrás hasta aguas danzantes, salones propios para orar y el baño exclusivo para musulmanes. Ves a las minas tapadas hasta los tobillos con telas negras, y a sus maridos en short de fútbol y zapatillas, irónico, no?.








Dimos mil vueltas por el aeropuerto porque estábamos maravilladas. Luchando con el celular, el Ipad, el Ipod, la notebook para conseguir al menos una línea de Wifi (hacía 21 hs qe habíamos desaparecido de Argentina y nadie sabía nada de cómo estábamos). Hasta que por suerte enganchamos y pudimos comunicarnos con todos.

Estuvimos ahí unas 3 o 4 horas pero el tiempo se pasó volando.
Pasamos migraciones, nos sacamos las zapatillas, y después fuimos a una especie de hall en la que esperamos para poder embarcar: había aproximadamente 150 chinos y nosotras 2 occidentales. Terrible.
Por fin pudimos embarcar, y lo que teníamos delante de nuestros ojos era un Airbus A380. En ese momento amé tres mil veces a Emirates. Una bestia de avión, doble piso, el interior de nogal, super espacioso, nono, tremendo.

Nos subimos con la emoción de, encima que nos dirigíamos a Beijing, estábamos arriba de un Airbus así. Fue un gol de media cancha.
Éramos las únicas occidentales en un avión de doble piso, pueden imaginarse que había olor a comida de chino, pero no importaba nada.
No se sintió el despegue, un lujo.
Fueron seis horitas mas de viaje, cuando empezamos a ver cadenas montañosas y ahí supe que estábamos volando sobre China (el nivel de ansiedad se calmaba escuchando por los monitorcitos de Emirates el último disco de Daft Punk, y sobre todo la canción "Instant crush", definitivamente definió los cuatro largos viajes en avión de estas vacaciones).

Finalmente llegamos.
Un calor que rajaba la tierra, el cielo nublado.. pensábamos que se largaba en cualquier momento. Pero no importaba absolutamente nada,




Fuimos a migraciones, y había mas de diez largas filas, unas cuatro era para extranjeros, el resto todas para ciudadanos chinos. Por suerte hicieron rápido, me miraron el pasaporte para chequear la Visa (la cual la tuvimos que gestionar acá en Buenos Aires y era de 30 días), me sacaron una foto, y me dejaron pasar. Tranqui.
Salimos del aeropuerto y nos tomamos un minisubte que nos comunicó a otra terminal del mismo, donde pudimos recoger las valijas. Todo se fue dando simultáneamente. Me acuerdo que en ese subte viajamos con una chinita que tenía el pelo de tres colores, pero espectacular.
Cuando salimos, no entendíamos nada, eran las 16 hs aproximadamente del lunes, y entre una multitud de chinos (cuándo no?) vimos a una mujercita de pelo corto con un cartel con nuestros nombres. Ahí respiramos. Alivio!
La chinita que no paraba de hablar se presentó como "Amelia". Me causa mucha gracia que los chinos tengan sus nombres occidentales, son realmente prácticos. Estuvimos con ella diez minutos esperando la especie de remis chino, y lo teníamos parado al lado al chofer. Unos boludones.
Cuando subimos al auto, yo no entendía nada, es esa sensación rarísima de haberte subido a un avión el día anterior pero ahora estabas dos días posteriores, y tu familia en la otra parte del mundo se encontraba un día atrás. Una locura.
Las autopistas en Beijing son geniales. Bien señalizadas, los autos casi todos últimos modelos. Tienen marcas que acá no las conoce nadie, pero allá sirven se ve. Los taxis son de colores, los colores dependen a la empresa de taxis. Hay amarillos y azules (guácala), verdes y amarillos, rojos y amarillos, etc.




Llegamos al hotel después de unos cuarenta minutos en el auto. Muy lindo el hotel, se llama "Trades Upper East by Shangri-LA". Nos atendieron diez puntos. Estábamos tan muertas que nos bañamos, hablamos con nuestra familia que estaba bastante desesperada y nos fuimos a caminar por los alrededores del hotel para ver "qué onda". Revisamos la habitación, y encontramos en el vestidor una máscara antigas. Todo bien.




El hotel tenía un jardín hermoso, pero a esa hora los mosquitos nos querían comer enteras. El barrio parecía muy tranquilo, vimos un "pekinés" en Pekín, un detalle gracioso.




Volvimos al hotel y cenamos. La comida si que es rara, no existe el chaw fan, el chop suey y todas esas cosas que acá nos venden como "comida china". Puro invento norteamericano. Allá comen cosas raras, y muy condimentadas, muy picantes, muy cargado todo.
Cuando volvimos a la habitación nos desmayamos, no sin antes prender la tele. Si algo era divertido en China era ver diez minutos de tele, llena de realities en los cuales los hacen bailar-cantar y ponen animaciones de dibujos animé para bardearlos, el MTV China era gracioso porque los videos eran o de chinas poperas que cantaban y bailaban con multitudes.. o de chinos melancólicos que veías en clips en los cuales eran dejados por sus novias, cagados por sus novias, su novia se moría, etc etc etc. Todos tristes! Y eso era lo gracioso.

Nos acostamos tipo 23. El jet lag nos mataba, y al otro día a las 6 había que estar arriba bien despierta para la primera excursión. Heavy.